Cultivo de Café

La hacienda está sembrada con las variedades caturra y catuai de café arábiga, bajo la sombra de árboles de poró, que alimentan al suelo con nitrógeno y proporcionan sombra para el café. Sus bellas flores naranja brindan sustento a un gran número de colibríes, mientras sus frutos alimentan a docenas de otras especies de aves. La hojarasca del poró se convierte en abono para el café, mientras las raíces suavizan el suelo. También hay sombra de banano y otros árboles hospederos y proveedores de alimento para la fauna local y migratoria.

Entre los arbustos de café, la tierra se cubre con diferentes tipos de plantas, podadas a mano. Esta cobertura de hierbas asegura que el suelo se mantenga suave, aireado y protegido de la erosión. La tierra es enriquecida con abono orgánico hecho a partir del reciclaje de la pulpa del café de la cosecha del año anterior, mezclada con las cenizas de los hornos de secado, además de aserrín y gallinaza. El compost es procesado y lombrices son utilizadas para agilizar la desintegración.

Las plantas de café se atomizan con el caldo producido por las lombrices y el estiércol, funcionando como pesticida y fungicida natural. El balance natural existente en el bosque alrededor de las plantaciones, hospeda cientos de especies de insectos y bacterias, que a su vez son fuentes de vida que enriquencen nuestras plantaciones, resultando en un suelo más fértil. El cafetal es un ecosistema vivo, saludable y balanceado.