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La broza, melaza y cascarilla de café se reciclan en abono orgánico en nuestra compostera para limpiar el ambiente en nuestra comunidad. La broza se procesa con los desechos orgánicos de nuestras cocinas y facilidades turísticas, con los lodos de la planta de tratamiento del beneficio, ceniza de los hornos y gallinaza. Lombrices dan el tratamiento final a este fertilizante de muy alta calidad. Utilizamos el licor de las lombrices y el jugo de estiércol como fertilizante foliar y pesticida natural. Los árboles de poró que sembramos entre las plantas de café alimentan a una gran cantidad de aves, a la vez que incorporan nitrógeno al suelo. Los bananos que sembramos entre los cafetos alimentan a muchas otras especies de vida silvestre. Estos pájaros y pequeños mamíferos también se alimentan de los pequeños invertebrados que viven en la alta diversidad de otras plantas entre el café. Un ecosistema completo, suelos saludables y gruesos con un alto contenido de nitrógeno resultan de nuestras prácticas. Nuestros suelos y cafetales están llenos de vida.
Finalmente, el 95% de nuestra tierra se utiliza únicamente para la conservación del bosque primario. La Amistad es una de las reservas naturales privadas más grandes de Centroamérica. Protegemos la tierra de cazadores e incendios y la dejamos intacta, excepto por una pequeña cantidad para el disfrute de ecoturistas e investigadores. Grandes extensiones de bosque entre los cafetales aseguran que monos, docenas de otros mamíferos y cientos de especies de aves conviven con el café. Nuestra tierra es la puerta de entrada al Parque Internacional La Amistad.
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